lunes 22 de junio de 2009

A través de estrellas oscuras


Te mire a los ojos sin saber que hacer

Ansíe tu cuerpo en mi alma perdida

Y todo fue como una luz

Una luz oscura, un agujero negro.


Ahora me siento sin ganas de amarte

Ahora que te tengo ya no quiero verte

Cuando te tuve, fue como un sueño

Ahora que despierto es una pesadilla.


Vi tu reflejo en la luna una vez

Ahora solo veo a través de estrellas oscuras

Amarte fue una verdadera locura

Saciarme de ti, después una tortura.


No tienes nada que perder,

Vete, deja de joder

Que el infierno también tiene un fin

No quiero que seas mi arlequín.


Ya no, no, no quiero mas mirarte

A través de estrellas oscuras

Mi corazón ya no tiene cura

Si puedes conserva tu alma pura.


Y es que una vez tu reflejo vi en luna

Ahora solo te veo a través de estrellas oscuras

Mi corazón ya no tiene cura,

Saciarme de ti, después una tortura.

sábado 13 de junio de 2009

FUEGO EN UNA TARDE CUALQUIERA


Charlábamos sentados frente a frente, en un día ordinario, de improvisto, horarios de oficina, consultas legales triviales y un recuento de los últimos acontecimientos en nuestras vidas. Las palabras pasaban a un segundo plano, en realidad no las recuerdo exactamente, solo sé que sentía una mirada que me acariciaba entera. Desde los pies casi desnudos sujetados por un par de tiros y tacón alto, pasando por un jean un tanto ajustado y el discreto pero sugerente escote de la blusa a la cintura que traía.

Se detuvo en mi rostro, que por suerte momentos antes tuve el cuidado de retocarlo con un maquillaje suave de tono bronceado, seguramente mis labios relucían por el labial perlado y mi sonrisa no me cabía en el rostro por la emoción de verlo después de tanto tiempo.

Mi mirada tal vez un tanto más disimulada, advertía lo cambiado que estaba. Había pasado apenas unos meses y se veía diferente. Los cambios en su trabajo lo hacían ver bastante bronceado, el pelo casi rapado, jean gastado y una polera arrugada. Ya no era el chico “fashion” que siempre vestía a la moda, con el pelo impecable y los zapatos sin rastro de suciedad. Aún así, se veía increíble como siempre, con esa sonrisa amplia, ojos marrones de expresión de niño picaro y esa actitud alegre, alocada y despreocupada. Noté también como detrás de esa polera arrugada se escondían unos brazos aún mas fuertes y su espalda aún formaba el triángulo perfecto.

En plena conversación, no resistí tomarle de las manos, sentir esa piel morena que me fascina. Sus dedos aún son de pianista, delgados y fuertes. El primer recuerdo que evoco cuando toco esas manos es el día que nos conocimos, hace ya una decada atrás y se saco el anillo que llevaba puesto y me lo colocó mientras sonreía en aquel boliche al que nunca más volví. Recuerdo que me sorprendió el hecho de que me quedara perfecto en el dedo medio (considerando mis dedos diminutos) y también recuerdo que parecía un aro de matrimonio… (lo cual me dio escalofríos)

Sentí en las manos una leve humedad, no se de quien provenía, tal vez de ambos porque hacía mucho calor, o porque la emoción era tan fuerte, y los nervios extrañamente me atacaban.

Me miró fijamente y me dijo que estaba muy linda. Eso me puso aún más nerviosa. Las ansias de acercarme un poco más me mataban pero doña “prudencia” me repetía a cada instante que el lugar era poco apropiado y demasiado peligroso. Por eso decidimos alejarnos un poco, volver a las conversaciones triviales y el empezó a hacer un recorrido para conocer el lugar. Yo me levanté a traer agua y volví a sentir esa mirada poco disimulada que esta vez recorría la curvatura posterior de mi humanidad.

El me siguió para conocer que había más al fondo. Solo había más de lo mismo: libros, archivos, papeles, aburrido como lo es una oficina. Lo único que parecía interesante era el pequeño rincón detrás del estante…..

Ya cuando él se dispuso a volver, doña “prudencia” fue rebasada y al no resistir ese impulso alocado, lo tome del brazo y no tuve que hacer esfuerzo alguno para empujarlo contra la pared. Me tomo con cierta fuerza por la parte posterior del cuello y nuestros labios se unieron como si fuese el último beso de nuestras vidas.

Sentí que ya no eran miradas las que recorrían mi cuerpo, sus torneados brazos rodeaban mi cintura y rápidamente empezaron a minar cada centímetro. La ropa era un estorbo, deseaba tanto estar completamente desnuda ese momento… pero el peligro de que alguien se aproxime puso cierto freno al fuego propagado.

Como si adivinara el deseo de sentir su piel, él se saco la polera para fascinación de mis sentidos. Para mi sorpresa no sentí aquel olor a fina loción, esta vez su piel tenía un aroma natural, olía simplemente a hombre, eso embelesó mi olfato y mis labios no se resistieron recorrer por su cuello y sus perfectos y dorados pectorales.

El levantó mi blusa alcanzando el punto mas sensible de mi ser, sus caricias y besos con cierta fuerza y premura lograron un intenso calor que invadía todo mi cuerpo y solo rogaba al diablo que impida que alguien interrumpa el alucinante momento. De momentos pensaba que podía suceder si a algún indiscreto se le ocurría tocar la puerta queriendo entrar o peor aún que los dueños de la oficina escucharan algo raro detrás de la puerta ya que continuamente se escuchaban voces del otro lado.

El riesgo era inminente, pero como en los viejos tiempos cuando éramos casi unos niños, la llama volvió a encenderse vertiginosamente. Bastó como el primer día, solo una mirada, una sonrisa y una pequeña caricia para encenderla.

Me encontraba algo así como hechizada por el momento, tanto que mi conciencia ya no sabía lo que hacía, tan solo aparecí en el piso y solo recuerdo que poco antes de sentirlo dentro mío, él tomó mi rostro con ambas manos por varios segundos y me miró fijamente como si quisiera recordarlo siempre, como si fuese la última vez que lo vería.

No tuvo que pasar mucho tiempo para llegar al límite….. y el tiempo se detuvo, se detuvo como siempre, como cada vez que estamos juntos, los años no pasan, los años son fracciones de segundos en nuestra memoria, y la distancia es un detalle desapercibido.

Hace meses que sucedió un capitulo más de nuestra historia y como siempre luego de tomar mi cuerpo y peor aún confundir mi corazón con palabras de amor en un intento fallido de estar juntos, desaparece… no deja rastro de su presencia, supongo que estará en algún lugar de este caótico país, acaso pensando en mi? Acaso recordando aquel momento? Mi vida continua igual, su vida también, como siempre por rumbos totalmente distintos…

Es inevitable no recordarlo cada vez que paso por “aquel rincón” donde aún quedan cenizas de aquella aventura… de aquel mágico momento. Momento de amor acaso?, creo que desvario!, tan solo fue un rato cachondo en un lugar no tan común encendido por el peligro. Si… solo fue eso.