
Bueno, mis queridos lectores. Aquí, les cuento una aventura nueva; espero que les guste. Por cierto a los que ingresan por primera vez o vienen ingresando hace poco tiempo, les invito a que lean mis archivos, en los cuales están muchas de mis aventuras pasadas a detalle (ya que escribo desde 2006); para que puedan conocerme mejor, sin embargo de que el objetivo de mi blog es exponerme sin máscaras, sin tapujos y es la mejor forma psicológica de desahogarme. Agradeciendo siempre a todos los que comentan y se desnudan conmigo, sin olvidar a mis lectores.
Bueno, esta aventura ocurrió hace aproximadamente un mes; yo volví a trabajar en una oficina, con un horario un poco mas amoldable a mi tiempo, algo independiente; un día haciendo mis compras en horarios de oficina (ya que a todas las mujeres nos encantan las compras especialmente si se trata de mimarnos a nosotras mismas), me encontré con un hombre al que deseaba ya hace muchos años, pero con el cual no tuve ningún trato, mas que estrictamente profesional. Y en esa oportunidad me saludó cortésmente a lo que respondí su saludo con una cordial sonrisa. Luego dijo:
-Así que trabajando señorita. Yo le dije: -Aprovechando mi tiempo en algo mas productivo. Así reímos juntos, después de eso me dijo que tenía una fiesta en la noche y que si sería tan amable de acompañarlo. Yo le contesté tímidamente y de manera esquiva que tenía otros compromisos en la noche; pero que tal vez me deshacía de aquellos (no tenía ninguno). Esta bien, me contestó, te llamare a las 7 de la noche, espero que al menos me consideres en tus planes.
Esa tarde partí a las 6:30 de mi oficina, pensando que me iba a llamar a las 7; sin embargo, no había cuando suene el teléfono. Hasta que por fin a las 8 de la noche me llamó, y el sinvergüenza todavía me dijo que lo bueno se hace esperar, entonces quedamos en un punto de encuentro a las 8:30 p.m., el vino en su auto, cuando entré me dio una rosa, me dijo que inicialmente estaba programada para otra persona, pero ya que yo también era tan linda o más que ella prefería regalármela a mí, obviamente no le creí nada y simplemente esbocé una sonrisa . Fuimos a una cafetería de la ciudad, tomamos unos capuchinos, todos con algo de alcohol, reímos, me dijo las cosas que los hombres generalmente nos dicen a las mujeres para conquistarnos, bien, yo no le reproche sus cuentos baratos, ni sus historias absurdas. Me dejé llevar por su juego, a pesar de la insensatez, en parte porque y a pesar de todo me inspiraba confianza, y en parte porque había esperado mucho para que ocurriera el momento en que pudiera salir con él.
Luego de dos horas de conversaciones absurdas pero divertidas, se ofreció a "llevarme a mi casa", acepté conciente de las consecuencias; bien, y sin mas, ni mas; acabamos entrando a un motel, claro yo hecha a la despistada. Entramos, como complices de un crimen a la jaula del placer y la lujuria, aunque primero conversamos, tomamos unas cervezas del refrigerador y ya mas relajados, lo hicimos en la cama, en el piso, en el jacuzzi y ni para que decir en el sofá, estuvimos un rato mas, conversando "a calzón quitado", como se dice vulgarmente y sabiamente por cierto; me dijo que su esposa estaba de viaje (claro que antes no había mencionado nada de lla, sin embargo yo estaba al tanto de su situación y el de la mia), que le gustaria volver a repetir la experiencia, que le gustaria mucho ser mi "amigo"; yo también le compartí algunas de mis intimidades. Después recien cumplió con la promesa de llevarme a mi casa, me dejó en la puerta, nos despedimos con un pico, quedamos en hablar.
La verdad fue una buena experiencia sexual, sin embargo me sentí un tanto vacía. ¿Porqué las mujeres somos a veces tan emotivas?, ¿porque los hombres son tan sexuales y tan poco creativos una vez que terminan el acto?. Bueno queridos amigos y amigas, hora de desnudarse conmigo.
Bueno, esta aventura ocurrió hace aproximadamente un mes; yo volví a trabajar en una oficina, con un horario un poco mas amoldable a mi tiempo, algo independiente; un día haciendo mis compras en horarios de oficina (ya que a todas las mujeres nos encantan las compras especialmente si se trata de mimarnos a nosotras mismas), me encontré con un hombre al que deseaba ya hace muchos años, pero con el cual no tuve ningún trato, mas que estrictamente profesional. Y en esa oportunidad me saludó cortésmente a lo que respondí su saludo con una cordial sonrisa. Luego dijo:
-Así que trabajando señorita. Yo le dije: -Aprovechando mi tiempo en algo mas productivo. Así reímos juntos, después de eso me dijo que tenía una fiesta en la noche y que si sería tan amable de acompañarlo. Yo le contesté tímidamente y de manera esquiva que tenía otros compromisos en la noche; pero que tal vez me deshacía de aquellos (no tenía ninguno). Esta bien, me contestó, te llamare a las 7 de la noche, espero que al menos me consideres en tus planes.
Esa tarde partí a las 6:30 de mi oficina, pensando que me iba a llamar a las 7; sin embargo, no había cuando suene el teléfono. Hasta que por fin a las 8 de la noche me llamó, y el sinvergüenza todavía me dijo que lo bueno se hace esperar, entonces quedamos en un punto de encuentro a las 8:30 p.m., el vino en su auto, cuando entré me dio una rosa, me dijo que inicialmente estaba programada para otra persona, pero ya que yo también era tan linda o más que ella prefería regalármela a mí, obviamente no le creí nada y simplemente esbocé una sonrisa . Fuimos a una cafetería de la ciudad, tomamos unos capuchinos, todos con algo de alcohol, reímos, me dijo las cosas que los hombres generalmente nos dicen a las mujeres para conquistarnos, bien, yo no le reproche sus cuentos baratos, ni sus historias absurdas. Me dejé llevar por su juego, a pesar de la insensatez, en parte porque y a pesar de todo me inspiraba confianza, y en parte porque había esperado mucho para que ocurriera el momento en que pudiera salir con él.
Luego de dos horas de conversaciones absurdas pero divertidas, se ofreció a "llevarme a mi casa", acepté conciente de las consecuencias; bien, y sin mas, ni mas; acabamos entrando a un motel, claro yo hecha a la despistada. Entramos, como complices de un crimen a la jaula del placer y la lujuria, aunque primero conversamos, tomamos unas cervezas del refrigerador y ya mas relajados, lo hicimos en la cama, en el piso, en el jacuzzi y ni para que decir en el sofá, estuvimos un rato mas, conversando "a calzón quitado", como se dice vulgarmente y sabiamente por cierto; me dijo que su esposa estaba de viaje (claro que antes no había mencionado nada de lla, sin embargo yo estaba al tanto de su situación y el de la mia), que le gustaria volver a repetir la experiencia, que le gustaria mucho ser mi "amigo"; yo también le compartí algunas de mis intimidades. Después recien cumplió con la promesa de llevarme a mi casa, me dejó en la puerta, nos despedimos con un pico, quedamos en hablar.
La verdad fue una buena experiencia sexual, sin embargo me sentí un tanto vacía. ¿Porqué las mujeres somos a veces tan emotivas?, ¿porque los hombres son tan sexuales y tan poco creativos una vez que terminan el acto?. Bueno queridos amigos y amigas, hora de desnudarse conmigo.


