Un amigo capricorniano igual que yo me comentaba las bondades del signo para este año. Es un año de concreciones y de cambio, me dijo, es un año de muchas desiciones porque Júpiter y no se que cuento está en no se que fase de capricornio y bla, bla, bla.(no entiendo ni creo en esas cosas) Es un buen año, dijo para finalizar.Y luego analizamos juntos nuestras vidas capricornianas y al parecer está en lo cierto, nuestras vidas empiezan a tomar otro color. Al parecer la mía tiene color rosa matizada por un gris tirado a negro en ciertos momentos. Claro, nunca hay nada perfecto, de todas maneras el gris y el negro combina con casi todo color, digamos que siento una felicidad preocupante, pero bueno es felicidad de todos modos. Pero si se dan cuenta siempre es así, la felicidad completa es una utopía, no todo puede estar a nuestro favor.
Lo bueno es que salí de esa inercia en la que me encontraba el 2007, mi vida cotidiana ha dado un vuelco completo, hago cosas nuevas y eso para mi es muy motivante. Ah! y del examen al que lo llame “pinche” surgió algo nuevo que se pinta de buen color (por cierto saque la mejor nota de una centena de personas, ja! que creída soy)
Pero al parecer dentro lo bueno, siempre habrá algo malo, por qué diablos no todo puede ser bueno? Y como seres que obligadamente debemos lidiar con nuestros congéneres, es que en esos momentos de cambio, a veces necesitamos el apoyo de éstos y nos convertimos en seres frágiles dependientes de la mano que nos puedan otorgar. Y… lamentablemente en vez de la mano agarramos el pie… que nos patea.
Ya se, no es ninguna novedad que estemos rodeados de gente mala, envidiosa y egoísta. Que a los amigos verdaderos se los conoce en los momentos difíciles… Y… lamentablemente nos damos cuenta de que no habíamos tenido amigos… Ups! eso me pasó hoy, es triste pero lo bueno que la mala experiencia me ha enseñado a no tener amigos muy íntimos (de esos que confías ciegamente), así que… no hay lío, no me sorprende, vivimos en una sociedad sin valores.
Como decía, me siento feliz, los cambios en mi vida creo que son buenos (al menos hasta ahora) Pero a la vez, me siento preocupada, estresada (bueno todo cambio es así) incomprendida, un tanto desilusionada de cierta gente, confundida sentimentalmente por ciertos hechos que aún no logro asimilar (aún estoy pagando las consecuencias de aquella “borrachera”) y lo peor empiezo a cuestionar muchas cosas… (una típica crisis “existencialista”)
Muchas emociones juntas, buenas y malas. Me preguntó como sobrellevarlas sin que me de un colapso mental?
Podría llamarse el "ying yang de la vida", al parecer la felicidad siempre tendrá su opuesto porque de este depende su existencia. Será? (o pura habladuría filosófica)
